Lograr satisfacer nuestras necesidades más básicas, es un acto que hacemos diariamente y que no implica una mayor inquietud o importancia, sin embargo el poder ser nosotros mismos capaces de cuidarnos sin depender de otro, es una gran fortuna.
Pero que sucede con las personas que sufren dependencia severa, ellos no corren la misma suerte, pese a ello, hay personas que se dedican a este trabajo para el cual nunca se prepararon. Pero ¿Qué tipo de vida tiene una persona que ya no puede cuidarse por sí mismo? ¿Se imagina lo complejo de cuidar a una persona las 24 horas, los 7 días de la semana?
Adela salas, cuida de su hijo de 66 años
«Para mi no es una carga, es un amor»
El desempeño del rol del cuidador, es arduo, no tiene horas de descanso o de break, en la mayoría de los casos dejan a un lado sus propios intereses, entregándole tiempo completo a la persona dependiente. Por lo mismo, el cuidado implica una enorme responsabilidad y esfuerzo, lo que puede provocar un aumento en la carga del cuidador, la cual si no se logra manejar adecuadamente, puede traer repercusiones físicas como también mentales. Pero esto no los frena y dedican todo su amor y tiempo a sus seres queridos.
En esta oportunidad 4 son los valientes que cuidan de sus seres queridos, y dedican todo su tiempo a que lleven una vida mejor. Distintas realidades y vivencias que los tienen el la actualidad en esta ardua labor.
La dependencia severa es la limitación de las actividades de la vida diaria básicas (AVDB), como vestirse, comer o asearse. Como también las actividades relacionadas con la vida diaria instrumentales (AVI), como comprar o preparar comidas. Limitaciones que en su mayoría están relacionadas con el adulto mayor, sin embargo hay diversos casos de cómo se puede producir esta dependencia.
Desde accidentes automovilísticos o cerebro vasculares, es lo que puede provocar que una persona necesite de otro ser para subsistir. Por lo mismo a nivel nacional existen programas nacionales, con sus diversas directrices, que se dedican a apoyar la enseñanza del cuidador.
Soledad Navarro, cuida de su madre
«Doy gracias por estar viva y seguirla cuidando»
Todos los días el cuidador va adquiriendo conocimientos y experiencia sobre el mejor manejo y cuidado de la persona a cargo, pero como es aun trabajo para el cual nunca se prepararon, es importante que reciban ayuda de personas profesionales de la salud, con el fin de mitigar su carga diaria y hacer sus días un menos complicados.
Las Corporaciones de la Salud o las de Desarrollo Social, de cada comuna, son las encargadas de incentivar estos espacios de esparcimiento, en donde cada uno de esforzados «guardianes», tengan la instancia de compartir con otros y de conocerse como comunidad.






Pero por sobre todo adquirir nuevas herramientas. Considerar que el cuidador realizará con su ser querido o la persona a cargo, hasta las actividades más básicas. Por lo mismo requiere de herramientas para suplir todo lo que realizaba en su vida cotidiana o lo que hacía a diario. Es decir que necesariamente cuentan con la toda la expertíz necesaria, ya que es un nuevo trabajo y algo que no han realizado jamás.
Comenzar con esta nueva rutina no es fácil, ya que deben adquirir nuevos conocimientos, con el manejar las destrezas necesarias para el correcto cuidado del paciente o de la persona dependiente.
José Alfaro, cuida de su esposa
«Ahora yo me doy cuenta de que la amo, por como vivo y como la quiero»
Una nueva vida una nueva rutina, que cambiará el curso normal diario de ambos. Pero que de todas maneras lo hacen desde el amor y cariño. Desde el punto de vista de la carga, se buscan distintas instancias para no aumentar con el estrés o presión diaria, de aquí la importancia de los talleres y capacitaciones, con el fin de recibir consejos de profesionales de salud mental y física.
Es por ello que la labor del cuidador es conocida como el acto de amor más grande que puede hacer una persona por otra, una «profesión desconocida, pero que requiere de su atención todos los días, todo el día. No solo con los cuidados básicos, sino también con las demostraciones de cariño, ya que estás fomentan y potencian hasta el mejoramiento del paciente.
Las cuatro realidades representan el acto de amor que se tiene a los seres queridos, dedicando tiempo completo a mejorar su calidad de vida, ya que todos merecen una vida digna. Pero no sólo, José, Soledad o Adela viven esta realidad. La cifra de personas con dependencia no es baja, según la Encuesta Nacional del Departamento de Personas Mayores y sociales como la sobrecarga del cuidador (SENAMA, 2010), establece que 24,1 % de los chilenos de 60 años y más tiene dependencia, solo contando a la tercera edad.
Sin embargo, como se mencionó, debido a diversas circunstancias, también hay personas jóvenes, incluso niños que necesitan un cuidado estricto para su dependencia severa. Es por ello que el rol preventivo, es protagonista, ya que de esa manera permite no solo disminuir los riesgos asociados a la salud, sino también que al adquirir nuevas herramientas, permite que todo se realice con mayor perfeccionamiento y tecnicismo.
Nancy Álvares, cuida de su vecino
«Le hago su vida un poquito más bonita, porque él es un dulce»
Por lo general este rol, siempre está cubierto por un familiar, o conocido cercano, es por ello que la labor del Estado es fundamental, y continuar con programas que potencien y mejoren la calidad de vida ambos, siga siendo prioridad. La cifra de personas con dependencia no es baja, y los talleres que masifican las estrategias de cuidado son fundamentales para fomentar una mejor subsistencia diaria.
En detalle las herramientas que se deben adquirir son diversas, desde su alimentación, hasta higiene personal, todo debe ser cuidadosamente manipulado por el cuidador con el fin de no atenuar dolor o generación de nuevas heridas a las personas con dependencia, ya que normalmente se encuentran en silla de ruedas o en cama.

Pero no solo es importante recordar el buen uso de herramientas y cuidados hacia el paciente, también es necesario apuntar a la sobrecarga del cuidador, debido que normalmente está inmerso en mejorar la vida de otro ser, en muchas oportunidades descuidan su su salud. Muchas veces dejan de lado su propios chequeos por su labor.
Lo cual no es positivo, ya que, en su mayoría estas personas necesitan de una atención de salud sicológica que os ayude a lidiar con el peso de la vida de otro. Son personas que no piden ayuda extra y están sometidos a llevar una vida de sobrecarga. Es por ello la importancia de los talleres que no solo mejoran el estado de ánimo de ellos, sino que están potencialmente mejorando el de la persona a cargo.
Nathalie Silva, Enfermera Cesfam Buin
«Esta es una labor ardua y es nuestro deber ayudarlos a que sea más fácil»
Además las instancias de aprendizaje, son un espacio de esparcimiento que les sirve para entablar relaciones con otros y comentar sus vivencias de esa forma empatizar y formar lazos con otro. Lo primordial es que tenga este contacto con más personas y no se somete al aislamiento.
La Enfermera y encargada de Programas de Salud de la comuna de Buin, entrega algunos consejos fundamentales para mejorar el autocuidado, como canalizar el estrés, y hacer de la rutina diaria llevadera, ya que la labor que realizan diariamente las y los cuidadores del país es el gran acto de amor de darle vida a otro.